Historia del Cine en México

Este documento tiene como objetivo demostrar el avance del cine en México desde su inicio hasta los años 90’s. El gran invento del cinematógrafo desató en los países una serie de expectativas, hasta convertirse en lo que hoy es la fábrica de ilusiones y la magia de la producción audiovisual.

La Droguería Plateros

El arribo del cine al país, a través del representante de los hermanos Lumiére, Gabriel Viere, fue todo un éxito al hacer su primera presentación ante el propio presidente de la República, el general Porfirio Díaz, el 6 de agosto de 1896 en el Castillo de Chapultepec.

A partir de ese momento, la presencia del cine en México fue en ascenso. Gabriel Viere abrió una sala de exhibición cinematográfica en el entrepiso de la Droguería Plateros.  Oficialmente la primera función que se dio al público fue el 27 de agosto de 1896, aunque con anterioridad se dio una función para dar a conocer el maravilloso invento a la prensa.

La respuesta del público fue única e hizo posible que las funciones de cine “Droguería Plateros” se convirtieran en una experiencia cotidiana en la capital del país. En Guadalajara, el público prefirió el cinematógrafo de los Lumiére porque ofrecía más calidad y variedad en sus cintas, al utilizar el vitascopio, invento de Tomás Álva Edison.

Industria Cinematográfica

Gabriel Viere y Ferdinand Bon Bernard, su socio, dejaron México a finales de 1897, cuando vendieron el cinematógrafo. Fue entonces que el empresario Ignacio Aguirre se convirtió en el primer exhibidor mexicano. Al igual que Aguirre, otros hombres de negocios llevaron el cine a varias ciudades del país, con lo que fueron abriendo camino a un arte que se convertiría en una prolífica industria. El cine mexicano se dio a la tarea de representar la realidad de acuerdo con las corrientes ideológicas dominantes. El positivismo veía en el cinematógrafo a un instrumento neutro, capaz de captar y presentar la realidad, tal y como era, por lo que el cine fue considerado como una herramienta capaz de transformar la educación y la ciencia.

Educar y Divertir

De igual manera, el cine fue utilizado por políticos de diversas corrientes para hacerse propaganda y enfrentar a sus enemigos, hoy en día podría ser visto como una estrategia de marketing institucional. El pueblo, por su parte, hizo del cine una diversión. Lo mismo tenía la oportunidad de asistir a una función quien podía pagar el elevado precio de las salas de lujo, como quienes por unas cuantas monedas veían la película con los letreros al revés, ya que la pantalla era utilizada por ambos lados.

No obstante que en México el desarrollo de la industria cinematográfica fue más lento, en comparación con otros países, en la capital como en muchas otras ciudades el cinematógrafo ocupó un importante sitio en la vida de la sociedad. El cine quedó incorporado a la vida cotidiana de los mexicanos, al convertirse en una referencia obligada, medio de educación, motivo de anécdotas y de conversación entre familiares y amigos.

El Cine Durante la Revolución Mexicana

Desde su origen, el cine se convirtió en un importante medio de comunicación porque reúne al mismo tiempo a un elevado número de personas. Esta cualidad le ha servido para que también se le reconozca como una valiosa herramienta de propaganda.

Espejo de la Realidad

En 1896 el cine hizo su aparición en México y de inmediato se popularizó, ya que contó con la aceptación del propio general Porfirio Díaz. Las vistas, como se llamaba a las tomas de unos cuantos minutos que mostraban la vida cotidiana. La objetividad y capacidad de comunicación masiva del cine fueron aprovechadas de inmediato por los políticos, como medio para hacer propaganda, de acuerdo con sus intereses.

Propaganda Presidencial

Porfirio Díaz utilizó al cine para registrar, en películas de mayor duración que las “vistas”, algunos acontecimientos oficiales de particular importancia, como las fiestas presidenciales de 1906, celebradas en Mérida, Yucatán; el viaje de Justo Sierra a las ruinas de Palenque, en 1909, y su entrevista con el entonces presidente de Estados Unidos, Taft, llevada a cabo en octubre del mismo año, en la ciudad de El Paso, Texas. No sólo el gobierno de Porfirio Díaz hizo propaganda en el cine. Como presidente de la República, Francisco I. Madero creó las “apoteosis”, tomas con final jubiloso proyectado al final de la función, cuya intención era mostrarlo junto con su esposa y dejar en el espectador una buena imagen del matrimonio presidencial.

Los Caudillos

Durante la Revolución Mexicana, los caudillos de las diferentes facciones en pugna tampoco fueron ajenos a este uso propagandístico del cinematógrafo. Victoriano Huerta, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón dejaron testimonio de sus actos a través de la cinta de plata. Muchas de las acciones de guerra fueron filmadas como documentales y eran exhibidas con éxito entre el público. El caudillo triunfador inaugurando obras o realizando actividades en beneficio del pueblo, fueron las principales imágenes. Políticos y caudillos aprovecharon el cinematógrafo para mostrar el lado negativo de sus enemigos y denigrarlos, como lo hizo Victoriano Huerta para señalar los errores del zapatismo.

El cine durante la Revolución Mexicana jugó el papel que le asignaron los protagonistas de alto rango en esta lucha por el poder político y económico. En la actualidad, las filmaciones de la Revolución permiten conocer de manera más precisa los sucesos del momento.

La Época de Oro del Cine Mexicano (1936-1957).

Los años previos a la llamada Época de Oro se caracterizaron por la realización de filmes que tocaban temas rurales. En 1931 el cineasta ruso Sergei Eisenstein rodó la inacabada cinta ¡Que viva México!, mientras que Fernando de Fuentes realizó El compadre Mendoza (1933) y Vámonos con Pancho Villa (1935).

El sorpresivo éxito comercial de Allá en el Rancho Grande (1936), también de Fernando de Fuentes, marcó el inicio de la industria cinematográfica nacional. Existieron factores externos que contribuyeron al auge de nuestro cine: la Segunda Guerra Mundial ocasionó que la producción de cintas en Europa y Estados Unidos disminuyera, lo cual redujo la competencia extranjera y abrió el mercado para las películas mexicanas.

En 1940 el actor Mario Moreno (mejor conocido como Cantinflas) se convirtió en ídolo nacional con la película Ahí está el detalle, de Juan Bustillo Oro. A partir de esa década se produjeron películas que serían reconocidas en todo el mundo, tales como María Candelaria (1943), de Emilio Fernández, Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, y Distinto amanecer (1943), de Julio Bracho.

En 1944 se fundaron los estudios Churubusco, de donde surgió la abundante producción mexicana de películas de todos los géneros que serían apreciados por el resto de países latinoamericanos.

En la década de los cincuenta se registró una importante generación de directores como: Julio Bracho, Roberto Gavaldón, Alejandro Galindo, Ismael Rodríguez y Emilio “Indio” Fernández, pero, sobre todo, se reconoció el fortalecimiento de un grupo de actores que se arraigaron en el alma popular como: María Félix, Pedro Armendáriz, Andrea Palma, Jorge Negrete, Pedro Infante, Fernando y Andrés Soler, Sara García, Dolores del Río, Marga López, Arturo de Córdova y Joaquín Pardavé, quienes, junto con muchos otros, se convirtieron en artífices del florecimiento de la industria fílmica nacional, dentro de la cual se realizaron películas consideradas, hoy, como clásicas del cine mexicano.

Durante la época del cine de oro se producía un promedio de 122 películas cada año, cantidad que para la época sobrepasaba los límites soñados. Ese período de esplendor se caracterizó por abordar las siguientes temáticas: comedias rancheras y musicales, historias policíacas y representaciones de la vida de la clase media, logrando retratar a un país que vivía un proceso de urbanización, con el que los espectadores se identificaban plenamente.

Además de esos temas, en 1950 Luis Buñuel realizó su obra maestra mexicana Los olvidados, filme sobre los jóvenes marginados de la gran capital que obtuvo el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes, en 1951.

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2 comentarios

  1. ke lo loko !!!

  2. Muy padre la información


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